Un pequeño punto azul en la inmensa oscuridad del universo, un leve suspiro, una tímida esperanza, una vana ilusión....
Así es nuestro mundo.

Nadie sabe cómo ni por qué pero ahí está, suspendido en la ingravidez.
Girando armónicamente junto a su padre, el sol, junto a sus hermanos los planetas y sus primos los cometas... en un frágil pero perfecto equilibrio para poder realizar su función: ! Albergar la vida !
 
Y nosotros los humanos, tristes habitantes de este mundo, ¿Quién nos puso ahí?,  ¿Qué intención tenía? ¿Por qué nos sentimos tan solos y abandonados...?
 
Tal vez ese sea nuestro castigo y nuestra bendición.
 
Triste paradoja: estar tan alejados de otros seres y mundos que nuestra condena y salvación es aprender a entendernos los unos con los otros.
 
Sólo en ese momento tendremos el derecho, la oportunidad o la preparación necesaria para poder contactar con otras formas de vida.
 
Hasta entonces todo serán tristes intentos de escapar de nosotros mismos.
 
Me pregunto. ¿qué sentido tiene explorar otros mundos cuando ni siquiera entendemos nuestro pequeño mundo interior, cuando ni siquiera saludamos a nuestro vecino, cuando ni siquiera podemos mirar dentro de nosotros....?
 
Las otras formas de vida no están ahí fuera a millones de años luz, están dentro de nosotros.
¿O acaso si no cambiáramos nuestro forma de comportarnos, de relacionarnos, no cambiaría la vida en nuestro planeta, sería una nueva vida, mucho más plena, mucho más "humana"?
 
Pero me temo que hace tiempo que perdimos el norte, que erramos en nuestro camino, que andamos perdidos, distraídos, confusos, tal vez demasiados densos, espesos...
 
No, nadie vendrá del espacio exterior, nadie nos ayudará, nadie nos permitirá tampoco escapar.  
Es nuestra ley, para eso estamos aquí, para poder evolucionar hacia la hermandad universal, hasta que consigamos ser todos uno, sin fronteras, sin egoísmos, sin todo lo que hoy en día nos impide ser nuestra propia naturaleza.
 
Debemos cambiar, tenemos que hacerlo o seguiremos en esta espiral de sin sentidos en la que se ha convertido esta vida.
 
Empecemos por nuestros pequeños mundos, nuestro familia, amigos, conocidos y apliquemos el sencillo principio de "se el cambio que quieres ver" y dejemos de quejarnos.
 
La oportunidad esta ahí,  en nuestro pequeño punto azul, delante de nosotros, dentro de nosotros.
Tan lejos, tan cerca...
 
Saludos hermanos,
 
Cristóbal.        
"Filósofo de andar por casa"

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