La Junta de Andalucía declara Conjunto Histórico al casco antiguo de Grazalema El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía acordó declarar Bien de Interés Cultural, con la categoría de Conjunto Histórico, el casco antiguo de Grazalema, "población en la que se combina un caserío popular de gran interés con la presencia de destacados edificios religiosos, en un enclave montañoso de gran valor paisajístico". La zona delimitada como Conjunto Histórico abarca estrictamente las áreas que se corresponden con la expansión de la localidad hasta principios del siglo XX, incluyendo el Arrabal pero dejando fuera los nuevos desarrollos urbanísticos producidos a partir de la década de los años 70.

En el centro urbano y en el entorno de la Plaza de España, base del primitivo asentamiento árabe, se sitúan los principales edificios de la población: la Iglesia de Nuestra Señora de la Aurora, que data del siglo XVIII y destaca por su planta octogonal; la de San Juan, también del XVIII y construida sobre una antigua mezquita de la que conserva la arquería en su torre; la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación, levantada en el XVII pero rehecha un siglo después tras su destrucción por los franceses, y la Iglesia de San José, templo del siglo XVII perteneciente a un antiguo convento carmelita.
En el Barrio Alto, integrado por edificaciones más modestas adaptadas a un abrupto relieve, es donde mejor se aprecia la belleza de la arquitectura popular de Grazalema, que conserva prácticamente intactas sus características originales: gruesos muros de carga, patios y corrales traseros, estructuras de madera y cubiertas de tejas a dos aguas.
La localidad, enclavada en el corazón de la sierra que lleva su nombre, tiene sus orígenes en la época visigótica y en la posterior dominación bizantina, cuando la población de la antigua ciudad romana de Lacilbula se dispersa en pequeñas villas o asentamientos, uno de los cuales podría corresponderse con Grazalema. Durante el periodo de ocupación árabe se confirma la aparición del núcleo actual, que en los siglos VIII y IX se consolida con el nombre de Zagrazalema.
Hacia 1485 la población es conquistada por el marqués de Cádiz y se inicia un proceso de repoblación y reparto de tierras. Tras la rebelión de los moriscos (1569-1571), Grazalema entra en una fase de decadencia de la que no saldrá hasta el siglo XVIII gracias a las políticas ilustradas. A principios del siglo XIX, con 10.000 habitantes, es ya una villa de gran relevancia en la provincia de Cádiz. No obstante, durante la Guerra de la Independencia sufrió importantes daños en su patrimonio histórico, como la quema de la Iglesia Mayor y el destrozo de sus archivos.
[8 de julio de 2004]
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