Como los poetas cantan al amor y en todas las películas que “acaban bien”, en la pareja terminan juntos y muy enamorados, nuestra sociedad ha hecho del amor lo más grande, la meta de todo… Bueno, de “casi todo”

Cuando nos enamoramos la vida se vuelve más alegre, menos agresiva y violenta. Nuestros minutos los medimos por los que nos faltan para estar con la persona amada, ¡eternos!, y por los que estamos con ella, ¡cortísimos!. Nuestros ojos de ternero/a, enormes y llenos de asombro, tienen un no sé qué de bobalicón….
 
Pero también hay una punzada que nos atraviesa como un rayo candente, que nos muerde en la boca del estómago: ¡miedo!
 
Utilizamos cookies para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestra página web. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies.
Más información Aceptar